El orden en que ocurre
Pasan cuatro cosas, en este orden. Respondes una vez a la pregunta sobre tu edad. Nos das tu correo y te enviamos un código. Escribes ese código. Después la aplicación te ofrece crear una clave de acceso, para que la próxima vez sea un solo paso. Puedes decir que no y seguir usando códigos todo el tiempo que quieras. Al final de eso tienes una cuenta y nada tuyo es público.
Cuando el código no llega
Mira primero la carpeta de spam o de correo no deseado, porque ahí es donde más caen los códigos. Un código sirve una sola vez y solo durante unos minutos. Si pides uno nuevo, el anterior deja de funcionar al momento, así que usa siempre el mensaje más reciente y no hagas caso de los anteriores. Si después de unos minutos no ha llegado nada, vuelve a pedirlo en vez de esperar: es el mismo camino y pedirlo dos veces no cuesta nada.
Si borraste tu clave de acceso en otro sitio
Tu clave de acceso la guarda tu dispositivo o tu gestor de contraseñas, no nosotros. Si la borras ahí, no tenemos manera de enterarnos, así que el siguiente inicio de sesión falla y parece que el sitio te ha olvidado. No te ha olvidado. Inicia sesión con un código por correo y después crea una clave de acceso nueva dentro de la aplicación. La antigua se ha ido para siempre y de ella no se puede recuperar nada, que es justo para lo que sirve.
Iniciar sesión en un teléfono o un ordenador nuevo
Empieza con un código por correo, porque una clave de acceso vive en el dispositivo que la creó y el nuevo todavía no la tiene. Una vez dentro, crea también ahí una clave de acceso si quieres. Tener una clave de acceso en dos dispositivos es normal y ninguna de las dos debilita a la otra. Tu dispositivo antiguo sigue funcionando, y puedes ver y quitar tus dispositivos desde dentro de la aplicación.
Por qué te preguntamos tu edad
Este sitio muestra contenido para adultos, así que tenemos que preguntar antes de que entres. Preguntamos una vez, en tu primera visita, y tu respuesta se guarda solo en ese dispositivo. No registra quién eres y no está ligada a tu correo ni a tu cuenta. Si borras los datos del navegador, o abres el sitio en una ventana privada, no tenemos nada que leer y volvemos a preguntar.
El código de referencia de un error
Cuando algo va mal, el mensaje lleva un código de referencia corto. Anótalo o hazle una foto. Si nos lo envías, podemos encontrar ese caso exacto entre todo lo que pasó ese día, y así un fallo que no se repite pasa a ser algo que podemos leer de verdad. El código no contiene nada sobre ti: ni correo, ni cuenta, nada que te identifique. Sin él, algo que salió mal una sola vez es muy difícil de volver a encontrar.